Sentir que el cielo acompaña en el transcurso de esta vida terrenal, emociona, fortalece el espíritu, porque da la seguridad de no estar solo frente a las dificultades que la vida a veces nos presenta.
Emitir una oración, es la conversión del creyente con nuestro Padre creador, El nos escucha nos consuela, y sin mas preámbulos nos ayuda a solucionar los problemas que pudieran haber.
La oración, no solo es una conexion directa con Dios, es también ese pequeño recreo que se toma el alma para encontrarse con su esencia celestial.
Es la compañía en los momentos de soledad, cuando no hace falta nada mas que esa plegaria, para dialogar con nuestro amigo, con nuestro Padre, con ese ser superior, que nos ama, que esta atento, para escuchar.Con el solo propósito, de atender a esa oración.De un hijo que en ese momento clama por El, emitiendo una oración.
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